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Ante una enfermedad como es el Alzheimer es importante que los cuidadores conozcan las dificultades que pueden ir apareciendo para que cuando surjan tengan las estrategias necesarias puedan ponerlas en marcha y, por ende, la enfermedad sea más llevadera, obteniendo mayor calidad de vida tanto el enfermo como el familiar. Con este fin se desarrollan los Talleres Psicoeducativos, dentro del Programa de Atención a Familias (PAF) de la Asociación de Alzheimer de Zamora.

Dicha actividad se estructura en varias sesiones en las que se pretende entrenar y formar a la persona en un área determinada de una forma dinámica, a través de ejercicios en grupo. En este caso se ha abordado el «Manejo de situaciones en el día a día del enfermo en el entorno familiar», de manera que puedan obtener estrategias para trabajar con ellos y resolver las dificultades con las que se van encontrando.

Dada la amplitud del tema, en la primera sesión se realizó un acercamiento a las situaciones
reales de los asistentes
. Nos explica Lucía Martín, terapeuta ocupacional: «Queríamos
abarcar las problemáticas con las que se encuentran los familiares en el día a día en tareas básicas como qué dificultades encuentran a la hora de ducharles, de darles de comer, cómo les ayudan ellos… las actividades más básicas. Como la mayoría de los familiares que en este caso han acudido tienen a su familiar con un deterioro moderado – avanzado, nos hemos centrado sobre todo en las capacidades más básicas, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, puesto que son las últimas que se pierden y las que en este caso aún conservan; y en caso de que no sea así, cómo poderles ayudar para hacerles más autónomos.»

A lo largo de las tres sesiones que formaban el Taller se ha trabajado sobre la importancia de aumentar la autonomía, cómo fomentarla, «si no lo pueden hacer por ellos mismos, darles estrategias de cómo pueden hacerlo mejor para que el enfermo se sienta útil», apunta Lucía M., «que ellos mismos se den cuenta de las diferencias de hacerlo bien o no, ya que debido al estrés de la vida misma, inconscientemente se dejan de realizar pequeños detalles». A lo que Gabriel Abarca, familiar participante, asiente «quizás en el momento no te das cuenta, pero cuando estás en casa con el enfermo te acuerdas, te llegan pensamientos y actúas de distinta manera.»

Una de las dinámicas para hacerles conscientes de la importancia de la autonomía consistió en un ejercicio por parejas, uno de ellos tenía el rol del enfermo y otro el de cuidador, al que se le dieron unas indicaciones sin que el resto de asistentes las conocieran: «Ponle a tu compañero la camisa y abróchasela muy rápido sin explicarle como tiene que hacerlo y sin dejar que el haga nada», mientras que en el otro papel estaba escrito: «Ayuda a que tu compañero se ponga la camisa dándole órdenes sencillas y dejándole su tiempo», quedando de esta manera expuesto con claridad cómo hay que tratar al enfermo.

Los resultados son palpables, ellos mismos expresan la utilidad de estas sesiones, «aún tratando cosas que ya has vivido, siempre sacas algo o bien del profesional o bien de otro cuidador. A mí me ha servido para tratar a mi madre de otra manera, ver las cosas diferentes», continúa Gabriel: «Aunque hay muchas cosas que con mi madre ya no las puedo aplicar, también me es útil para ver los errores que he cometido y evaluar lo que he hecho. Te hacen pensar mucho, aprendes tácticas; por ejemplo: una señora ya ha llevado algunas estrategias a la práctica y a su marido le ha puesto un cartel donde pone <<servicios>> para que no se pierda en casa. Es muy enriquecedor para todos. Te das cuenta de que juntando cuidador, enfermo y Centro, se puede llevar muy bien la situación.»

En la última sesión se abordaron las alteraciones de conducta y psicológicas que previamente habían expresado encontrarse en sus rutinas. Primero analizaron qué alteraciones existen y qué estrategias pueden usar ellos para intentar minimizarlas, a lo que Laura M. explica: «Que se den cuenta de que forman parte de la enfermedad y que no hay una fórmula mágica que consiga erradicarlas, si no que continuamente vamos a tener que ir adaptándonos e ir creando nuevas estrategias para conseguir que se reduzcan.» Es decir, en el desarrollo de este Taller Psicoeducativo tanto Lucía Martín como Laura Manteca han tratado de juntar estas dos cuestiones: las actividades más funcionales y los problemas que lleva la interacción con ellos.

Gabriel A. se despide con un consejo: «Si realmente quieres a la persona que estás cuidando, como familiar, animo a la gente a que asista para que se encuentre mejor no sólo el enfermo, también uno mismo, porque sirve para cuidarte a ti y que todo vaya en el buen camino dentro de la dificultad. Esta enfermedad te desborda, y si no pidiéramos ayuda ni viniéramos a seminarios, talleres, a informarnos… estaríamos perdidos.»

 

 

 

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