AFA Zamora ha desarrollado una nueva charla informativa dentro de su Programa de Atención a Familias, en esta ocasión centrada en la estimulación cognitiva en personas con demencia, una herramienta clave para el mantenimiento de capacidades y la calidad de vida.

La sesión, impartida por la psicóloga de la entidad Virginia R. Ferrer en el CTD ‘Ciudad Jardín’, reunió a familiares y personas interesadas en conocer mejor cómo acompañar este proceso desde un enfoque adecuado y adaptado a cada situación.

Durante la charla se incidió en una idea fundamental: no toda estimulación es válida. Tal y como se explicó, resulta imprescindible ajustar las actividades al tipo de deterioro y a las capacidades de cada persona, evitando propuestas genéricas que, lejos de ayudar, pueden generar frustración o falta de conexión. Una estimulación bien orientada permite trabajar sobre las capacidades conservadas, contribuyendo a que no se deterioren de forma prematura.

En este sentido, se destacó el valor de plantear ejercicios adaptados que permitan a la persona con demencia llegar a conclusiones, participar y sentirse capaz. Esa sensación de logro, por pequeña que sea, tiene un impacto directo en su bienestar emocional, refuerza su autoestima y favorece su autonomía en el día a día.

Otro de los ejes de la sesión fue la importancia de la historia de vida. Conocer quién ha sido la persona, qué ha sido importante para ella o qué elementos forman parte de su trayectoria permite diseñar intervenciones más significativas. A través de estos pequeños estímulos, incluso en fases avanzadas del deterioro, es posible generar respuestas y conexiones con el entorno.

Asimismo, se puso en valor la necesidad de mantener un trato basado en el respeto, utilizando un lenguaje adulto y normalizado que favorezca la integración de la persona en el grupo y en la actividad.

La charla sirvió también para acompañar a las familias en la toma de decisiones, recordando que el acceso a recursos especializados puede suponer un paso importante para mantener durante más tiempo las capacidades y la autonomía de sus familiares.

Asimismo, en la parte final de la sesión se realizaron varios ejercicios prácticos de roleplaying orientados a comprender mejor cómo comunicarse con una persona con deterioro cognitivo en diferentes fases de la enfermedad.

Uno de ellos consistió en simular una situación cotidiana en la que una persona afectada había perdido unas llaves. A través de esta dinámica, los participantes pudieron reflexionar sobre la importancia de mantener una comunicación calmada, empática y adaptada, favoreciendo la colaboración para llegar juntos a una solución sin generar ansiedad o frustración.

También se trabajó la comunicación con personas en fases avanzadas del deterioro cognitivo, poniendo ejemplos de conexión emocional a través de elementos significativos como su canción favorita. Durante esta actividad se destacó cómo, incluso en estas etapas de la enfermedad, una sonrisa, un gesto, una caricia o una melodía pueden convertirse en vías fundamentales para llegar a la persona y mantener vivo el vínculo emocional.

Estas dinámicas permitieron visibilizar la importancia del trato cercano, la validación emocional y el conocimiento de la historia de vida de cada persona como herramientas esenciales en el acompañamiento de la demencia.